Las croquetas de jamón caseras son uno de los grandes clásicos de la gastronomía española, pero lograr una textura perfecta —cremosa por dentro y crujiente por fuera— requiere técnica y buenos ingredientes. En esta guía de Pastas Gallo descubrirás 5 trucos clave para conseguir unas croquetas irresistibles, desde el punto exacto de la bechamel hasta el rebozado ideal. Si quieres preparar croquetas de jamón dignas de restaurante en casa, aquí encontrarás los consejos esenciales para elevar esta receta tradicional a otro nivel.

Las croquetas son una auténtica maravilla de la gastronomía española. Y aunque las hay de infinitos tipos en función del ingrediente que añadamos a la masa de su relleno, sin duda alguna, las de jamón son las más aclamadas en cualquier casa, bar o restaurante. ¿Alguna vez has cocinado tus propias croquetas de jamón caseras? Te damos algunos trucos para cocinarlas y que adquieran esa textura perfecta que tanto te gusta.

La masa perfecta

El secreto de unas buenas croquetas de jamón caseras es hacer una buena masa. Como sabrás, la masa de las croquetas no es más que una bechamel algo más espesa y, en este caso, añadiremos trocitos de jamón. La cantidad va al gusto de cada uno, aunque, por supuesto se debe buscar un equilibrio.

 Para hacer la bechamel, necesitaremos la misma cantidad de harina que de mantequilla o aceite, y serán entre 120 y 160 gramos de cada, por cada litro de leche. Si las queremos muy cremosas, usaremos 120 – 130 gramos, y si las preferimos algo más compactas y para que resulte más fácil darles forma, usaremos 150-160 gramos.

La forma

Para dar forma a las croquetas de jamón caseras, podemos emplear un par de cucharas, si no queremos mancharnos las manos. También podemos usar una manga pastelera. Sea cual sea el método que escojas, procura que todas las croquetas tengan un tamaño similar, para que, a la hora de freírlas, podamos darles a todas el mismo punto de cocción.

El rebozado

El rebozado es uno de los pasos más importantes para hacer las croquetas de jamón perfectas. Es importante que este sea uniforme y que conste de tres capas: pan rallado fino (o harina), huevo (bien batido, para evitar que queden grumos) y otra capa de pan rallado crujiente con el rebozado Gallo, que será el truco definitivo para dar esa consistencia por fuera que tanto te gusta.

El tamaño

Lo ideal es que el diámetro de las croquetas no sea superior a los dos centímetros. Esto hará que, en caso de que las queramos congelar, cuando vayamos a freírlas, no queden frías por dentro. Además, este tamaño es también perfecto para evitar que las croquetas se rompan al freírlas.

Freír las croquetas

Este paso es uno de los más importantes. En este caso, deberemos diferenciar entre si vamos a freír las croquetas directamente después de hacerlas, o si, por el contrario, las freiremos ya congeladas.

 Una vez rebozadas, lo ideal es dejar las croquetas reposar en la nevera entre 10 y 15 minutos. No restes importancia al aceite con el que frías las croquetas de jamón caseras. A poder ser, elige un buen aceite de oliva virgen extra, ya que resistirá mejor la alta temperatura. La temperatura perfecta del aceite, en el caso de freír croquetas recién hechas, es de entre 175 y 180 grados. En el caso de freír las croquetas congeladas, lo ideal es bajar la temperatura del aceite a unos 150 grados. Es importante mantener constante la temperatura. Para ello, no eches demasiadas croquetas en la sartén o freidora, ya que esto hará que baje la temperatura del aceite. Cuando estén doradas por fuera, puedes sacarlas y escurrirlas sobre un trozo de papel de cocina.

Para lograr una textura cremosa es importante preparar una bechamel bien equilibrada, cocinando la harina el tiempo suficiente para evitar grumos y añadiendo la leche poco a poco. Remover constantemente ayuda a conseguir una masa homogénea. El reposo en frío permite que la mezcla adquiera consistencia y sea más fácil de manejar.

Se recomienda dejar reposar la masa al menos 2-4 horas en el frigorífico, aunque lo ideal es dejarla toda la noche. Esto facilita el formado y mejora la textura.

Las croquetas pueden abrirse si la masa está demasiado líquida o si no se ha enfriado el tiempo suficiente. También puede influir que el aceite no esté a la temperatura adecuada. Freír con aceite caliente ayuda a sellar el rebozado rápidamente y mantener la forma.

El aceite de oliva o aceites con alto punto de humo permiten freír de forma uniforme. Mantener la temperatura adecuada ayuda a conseguir un exterior crujiente.

Se utiliza harina de trigo para preparar la bechamel porque permite obtener una textura suave y cremosa. Cocinar bien la harina ayuda a evitar el sabor crudo y mejora la consistencia final

Recetas Gallo

Siempre un éxito en casa

ver receta Ensalada templada de margaritas

y mozzarella de búfala

ver receta Sopa de fideos

con garbanzos y champiñones

ver receta Ravioli de jamón ibérico

con salsa de calabaza y nueces

ver receta Spaghetti

a la marinera

ver receta Receta Hélices de lenteja roja

con pollo, tomates cherry y feta

ver receta Receta de ensalada de pasta

con Pulpo a la Gallega

ver receta Tortiglionis cremosos

al vino tinto

ver receta Cookies multicereales

con pepitas de chocolate

ver receta Pasta de guisante

con salsa pesto y parmesano

ver receta Tips para empanar

con pan rallado sin gluten

Te puede

INTERESAR