Gastronómicamente hablando, la expresión “al dente” se refiere a ese estado de cocción de la pasta que, estando cocida, ofrece cierta resistencia (firmeza) al ser mordida. El resultado es que​ la pasta queda firme, pero no dura. Esta denominación proviene del italiano, y significa «al diente».

Cocer la pasta al dente, o pasarla un poco más, para que quede más blanda, suele ser una cuestión de gustos. Pero, lo que muchos no saben, es que la pasta al dente ofrece numerosos beneficios nutricionales, que enumeramos a continuación.

Beneficios de la pasta al dente para la salud

Evita los picos de glucosa en sangre

Y esto no solo es positivo para las personas diabéticas. Lo es para todos, porque las subidas de glucemia aumentan el riesgo de padecer diabetes tipo 2. 

Resulta más saciante

Debido a que está más dura, la pasta al dente exige masticar más despacio y también comer menos cantidad. Esto es porque el estómago tiene tiempo de liberar las hormonas que envían la señal de saciedad al cerebro.

Aporta un extra de energía

La pasta al dente libera glucosa en sangre gradualmente, siendo un gran aliado para deportistas y para todas las personas que necesiten un aporte extra de energía.

También ayuda a perder peso

Esto es porque los cristales de almidón de la pasta al dente que no podemos digerir no pasan a la sangre en forma de glucosa, reduciendo la ingesta calórica.

Cuida tu flora intestinal

¿Sabías que si dejas enfriar la pasta en la nevera multiplicas sus beneficios? Al enfriarse, se crea lo que se conoce como almidón resistente: nuevos cristales de almidón, que viajan a través del sistema digestivo sin deteriorarse, llegando intactos hasta la flora intestinal, sirviendo como prebiótico (el alimento de nuestras bacterias buenas, los probióticos) favoreciendo así la digestión y nuestro estado de salud general.

Cómo se prepara la pasta al dente

  • Hierve 1 litro de agua por cada 100 o 150 gramos de pasta. Cuando llegue a ebullición, añade sal. Espera a que el agua vuelva a hervir, vierte la pasta y remueve.
  • Respeta el tiempo de cocción indicado en el envase, pero, para asegurarte de que queda justo al dente, un poco antes de completar el tiempo indicado, pruébala: si está gelatinosa en la superficie, pero un poco dura por dentro, es que está al dente.
  • Acompaña la pasta al dente de tu salsa o ingredientes favoritos: una receta tradicional, como la pasta a la carbonara o la boloñesa, o por qué no, prepara una deliciosa ensalada de pasta con todos los ingredientes que encuentres en tu nevera: un plato sano, económico y delicioso. ¡Buen apetito!

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