Los hidratos de carbono son nuestra principal fuente de energía de la dieta, representan el 40-60% del total de las calorías diarias. Una vez ingeridos, son descompuestos por el cuerpo en glucosa, la cual es:

  • El combustible para la mayoría de los órganos y tejidos de nuestro cuerpo.
  • El único combustible para el cerebro, sistema nervioso (en condiciones normales) y células rojas.
  • La principal fuente de energía para los músculos durante un ejercicio intenso.
  • La responsable de aportar energía a corto plazo y puede almacenarse en forma de glucógeno hepático o muscular y utilizarse cuando el cuerpo necesite energía.

La glucosa también impide que las proteínas y las grasas sean utilizadas como fuente de energía y que realicen sus funciones. Por ello, no es recomendable seguir dietas estrictas y exentas de alimentos ricos en hidratos de carbono.