¿Alguna vez te has parado a leer la letra pequeña de los caldos que compras? Si has decidido elevar el nivel de tus platos diarios, la calidad de los ingredientes del caldo que servirá de base para la mayoría de ellos es una variable que no puedes negociar. La realidad del supermercado es clara: no todos los briks son iguales.
Hoy analizamos por qué apostar por un caldo elaborado con ingredientes frescos (y no a base de polvos o concentrados reconstituidos) cambia radicalmente las reglas del juego en tu cocina. Además, te proponemos cinco formas de usar un caldo que van mucho más allá de la típica sopa de fideos.
La verdad detrás de la etiqueta: ¿Fresco o concentrado?
Vivimos en la era de la prisa, pero eso no debería significar renunciar al sabor de verdad. Cuando hablamos de los ingredientes de un caldo, la transparencia es vital. Muchos caldos líquidos del mercado se elaboran diluyendo concentrados en agua y añadiendo aromas para simular lo que falta. La propuesta de Gallo rompe con esa dinámica industrial para volver al origen.
El secreto del 33% de pollo
¿Por qué el Caldo de Pollo Gallo tiene ese perfil tan doméstico? La respuesta está en la proporción y en la «Olla Gallo»:
- 33% de pollo fresco: Es el porcentaje más alto del mercado. Para que te hagas una idea, una receta casera suele rondar el 30-40% de materia cárnica. Gallo iguala ese estándar.
- El toque asado: Una parte de ese pollo se asa previamente. Esto carameliza los jugos (reacción de Maillard) y aporta una intensidad natural que hace innecesario el uso de aromas artificiales.
- Ingredientes 100% frescos: Las verduras se limpian y cortan en la propia fábrica, garantizando que el sabor provenga de la materia prima y no de potenciadores.
5 usos del caldo para transformar tu menú semanal
Olvida por un momento la sopa. Un buen caldo natural es una herramienta de alta cocina (un fondo) que puedes usar a diario para potenciar el sabor, hidratar y recuperar texturas
1. El «sofrito» con extra de Umami (desglasado)
Cuando pochas cebolla, ajo o verduras, el fondo de la sartén acumula azúcares caramelizados.
- El truco: cuando las verduras estén doradas, añade un chorrito de caldo de Pollo Gallo en lugar de vino.
- El resultado: desglasa el fondo, recupera esos sabores tostados y aporta una profundidad increíble a cualquier salsa de tomate o guiso.
2. Hidratación de soja texturizada (para escépticos de lo vegetal)
Si sigues una dieta vegetariana, vegana o estás introduciendo proteínas vegetales, sabrás que la soja texturizada es una esponja: sabe a lo que le eches.
- El error común: Hidratarla solo con agua.
- La solución Gallo: Hidrata la soja o el guisante texturizado sumergiéndolo en caldo de verduras caliente. La proteína absorberá el sabor del caldo y las verduras desde el interior.
3. Arroz y quinoa con personalidad
El agua no aporta sabor; el caldo lo aporta todo. Para un arroz blanco de guarnición, un cuscús o una quinoa:
- La técnica: sustituye el 100% del agua de cocción por caldo de pollo Gallo.
- Dato experto: al tener un 33% de pollo, el caldo Gallo aporta un extra de proteínas y colágeno al grano, mejorando su perfil nutricional.
4. La velouté (Una bechamel más ligera)
¿Quieres unas croquetas o una salsa para gratinar más ligera que la bechamel tradicional?
- El cambio: en lugar de añadir leche a tu roux (mezcla de mantequilla y harina), añade caldo de pollo Gallo caliente poco a poco.
- Gastronomía clásica: Obtendrás una velouté de ave. Es cremosa, brillante y mucho más digestiva que la bechamel láctea.
5. Resucitar las sobras (bach cooking)
Si tienes pasta o arroz en un tupper de ayer, al calentarlo en el microondas suele quedar seco.
- El hack: Añade dos cucharadas de caldo de pollo antes de calentar.
- Por qué funciona: la gelatina natural del caldo (gracias a los huesos y al colágeno del pollo fresco) devuelve la jugosidad y el brillo a la pasta al instante.
Compromiso con lo que comemos
Elegir bien los ingredientes del caldo también es un voto hacia la sostenibilidad y la transparencia.
Etiquetado limpio: sin letras pequeñas confusas.
Economía circular: Gallo minimiza el desperdicio alimentario y utiliza envases reciclables con un 87% de material vegetal.
Compromiso con lo que comemos
¿Por qué el caldo de pollo Gallo tiene un color más oscuro que otros? No es por colorantes (no lleva). El color dorado intenso proviene del proceso de asado del pollo y de las verduras frescas. Al igual que en casa, cuando doras los ingredientes antes de cocerlos, el caldo toma ese color apetecible y un sabor más profundo.
¿Cuánto tiempo duran los caldos Gallo una vez abiertos? Al ser productos elaborados con ingredientes 100% naturales y sin conservantes agresivos, trátalos como si lo hubieras hecho tú: consérvalos en la nevera y consúmelos en un plazo de 3 o 4 días máximo.
¿Realmente no llevan aromas añadidos? Rotundamente no. La mayoría de caldos del supermercado llevan «aromas» para compensar la falta de ingredientes reales. Gallo consigue la intensidad de sabor gracias a sus ingredientes 100% naturales y al sistema de cocción en la «Olla Gallo», que extrae todo el sabor de la materia prima fresca.
¿Es apto para congelar? ¡Sí! Si no vas a usar el litro entero, un truco fantástico una vez abierto es congelarlo en cubiteras. Así tendrás «bombas de sabor» listas para añadir a tus guisos o salsas individuales sin desperdiciar nada.



