Todos tenemos guardado en nuestra memoria gustativa el sabor del caldo que se hacía en casa de nuestros padres o abuelos. Ese aroma que llenaba la cocina y esa textura que te reconfortaba al instante. En Gallo, sabemos que conseguir ese resultado no es cuestión de magia, sino de respeto absoluto por la materia prima. 

Hoy queremos contarte por qué la elección de ingredientes naturales no es solo una etiqueta bonita en el envase, sino el factor determinante que cambia el color, la densidad y, sobre todo, el sabor de tus platos. ¿Alguna vez te has parado a pensar en qué diferencia un caldo auténtico de uno industrial? 

La prueba del sabor: ¿sabe a pollo o «a sabor pollo»?

Parece un trabalenguas, pero es la clave de todo. En el mercado existen muchas opciones que intentan imitar el sabor de casa mediante aromas añadidos. En Gallo creemos en el camino opuesto: el sabor debe venir del ingrediente, no del laboratorio. 

Para que un caldo tenga ese perfil auténtico, nos basamos en tres pilares que marcan la diferencia en tu paladar: 

Verduras que llegan frescas, no en polvo

Cuando lees ingredientes naturales en nuestros briks, nos referimos a algo muy literal. En nuestra fábrica no entran sacos de verduras deshidratadas. Entran cebollas, puerros, zanahorias y apios frescos. 

Nosotros mismos los limpiamos, pelamos y troceamos in situ. ¿Por qué nos complicamos “tanto”? Porque la frescura de la verdura aporta matices dulces y terrosos que se pierden en los procesos de deshidratación industrial. 

El misterio del «umami» natural (y nuestro 33% de carne)

Seguro que has notado que nuestro caldo de pollo tiene un sabor intenso y persistente. No es casualidad, es pura cocina: 

  • Cantidad real: utilizamos un 33% de pollo, el porcentaje más alto del mercado. Más materia noble significa más sabor real. 
  • El asado previo: asamos una parte del pollo antes de cocerlo. Esto provoca una caramelización natural (técnicamente conocida como reacción de Maillard) que otorga ese color dorado y un sabor profundo sin necesidad de añadir colorantes ni potenciadores artificiales. 

La textura: el colágeno importa

Un buen caldo no debe parecer agua teñida; debe tener «cuerpo». Al utilizar ingredientes frescos y huesos de pollo reales, extraemos el colágeno natural durante la cocción en nuestra «Olla Gallo». Esto es lo que hace que, al tomar una cucharada, sientas una textura sedosa y agradable, tal y como ocurre con los caldos hechos a fuego lento en casa. 

Transparencia: lo que ves es lo que hay

En Gallo estamos comprometidos con un etiquetado honesto. Creemos que no necesitas un máster en química para entender qué estás comiendo. 

  • Sin letras ocultas: nuestra apuesta es clara: pollo, hortalizas frescas, manteca de cerdo, agua y sal. 
  • Sin confusión: nos preocupa que, a veces, se llame «caldo» a productos que son mayoritariamente agua con una mínima parte de concentrado. Por eso, defendemos la claridad: para nosotros, un caldo debe honrar su nombre con ingredientes nobles. 

Un compromiso que va más allá del plato

Elegir ingredientes naturales también implica cuidar el entorno de donde provienen. La calidad no termina en el sabor; sigue en cómo devolvemos a la tierra lo que nos da. 

  • Sostenibilidad real: nuestros envases son reciclables y están fabricados con un 87% de material de origen vegetal. 
  • Economía circular: en nuestro proceso productivo intentamos no desperdiciar nada, minimizando residuos y dando una segunda vida a los subproductos. 

Cuando eliges Gallo, no solo eliges sabor; eliges una forma de hacer las cosas: de la granja a la mesa, con control total del proceso para garantizarte la máxima seguridad y calidad.

Un compromiso que va más allá del plato

¿Qué significa realmente que el caldo sea «100% ingredientes naturales»? Significa que en la elaboración de nuestros caldos solo utilizamos ingredientes que podrías encontrar en tu propia cocina o despensa: pollo fresco, verduras y hortalizas frescas (no deshidratadas), agua y sal. No utilizamos conservantes, ni colorantes, ni aditivos con nombres impronunciables. 

¿Cómo conseguís que se conserve tanto tiempo sin conservantes artificiales? Es una de las dudas más comunes. Lo logramos gracias al tratamiento térmico (UHT) que aplicamos al final del proceso, justo antes del envasado en el brik aséptico. Es un proceso similar al de la leche, que nos permite garantizar la seguridad alimentaria y la conservación del producto a temperatura ambiente manteniendo intactas sus propiedades nutricionales y sabor hasta que lo abres. 

¿El caldo Gallo es apto para celíacos e intolerantes al gluten? Nuestra prioridad es la seguridad de todos nuestros consumidores. Por eso, nuestros caldos están elaborados exclusivamente con ingredientes libres de gluten. De todas formas, te recomendamos revisar siempre el listado de alérgenos en el envase para tener la total tranquilidad con la variedad específica que elijas. 

¿Por qué es importante el 33% de pollo? Porque es la garantía de sabor y nutrición. Muchos caldos del mercado tienen porcentajes muy bajos de carne y compensan el sabor con aromas. Al usar un 33% de pollo, conseguimos un aporte proteico natural superior y un sabor auténtico que no necesita «maquillaje». 

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