1. Mezcla y extrusión 


La transformación de la sémola en una pasta con una forma concreta y con una textura óptima para la cocción y posterior consumo se consigue mediante la hidratación de la sémola con agua, amasado de la mezcla y posterior extrusión.

Si la mezcla y extrusión se hacen correctamente la masa resultante tiene una red externa de proteínas que recubre los gránulos de almidón, siendo óptima para ser moldeada con un diseño concreto, con un mínimo de roturas, puntos y poros.

La mezcla y extrusión da paso a moldear con un diseño concreto la pasta

2. Moldeado 

La masa extrusionada al vacío se hace pasar a presión a través de un molde. Su función es convertir esta masa inconcreta en una forma o diseño apetecible y estético. Hay muchos tipos de moldes, y podemos encontrar en el mercado más de 400 diferentes formatos de pasta.

Aunque los orígenes de la pasta se remontan a varios cientos de años, no ha sido hasta estas últimas décadas que la ingeniería de diseño, los nuevos materiales y la depurada técnica de construcción de moldes han permitido desarrollar nuevos productos que permiten explotar plenamente el potencial de la pasta y aumentar su versatilidad para múltiples usos.

Respecto a las formas, las pastas se pueden agrupar en:

3. Secado


A no ser que se venda como producto fresco (con una vida media más reducida), la pasta debe ser procesada para asegurar su estabilidad microbiológica y bioquímica. Esto se consigue secando la pasta.

Cada pasta necesita un tiempo y un modo de secado diferente: Las largas –spaghetti o tallarines cuelgan de cañas y pasan a un secador vertical, las cortadas –macarrones, hélices…- se secan lentamente en secaderos rotantes (pasta de sopa) o flotantes, para quitarles la humedad y garantizar que el producto se pueda conservar, prácticamente de forma indefinida, en las condiciones adecuadas.

El secado es un proceso sensible, que debe ser controlado con sumo cuidado para evitar el venteado (rotura interna) de la pasta. Disponer de la más avanzada tecnología y los mejores técnicos, como en
Grupo Gallo, es una garantía de un perfecto secado y posterior conservación de nuestras pastas.

El secado debe ser controlado con sumo cuidado para evitar el venteado de la pasta

4. Envasado 


Una vez la pasta ha sido correctamente secada y enfriada debe ser manejada de forma cuidadosa para asegurar la mejor calidad al envasado.

En Grupo Gallo la pasta, a la salida del silo de estabilización, se envasa directamente en paquetes de compuesto bicapa de Polipropileno y Polietileno alimentarios. Este complejo da la mayor resistencia posible al paquete, protege mejor a la pasta de la humedad externa e impide que a la pasta se le transfiera sabor (por ejempo del cartón).