En Gallo llevamos ocho décadas convencidos de una idea sencilla: una buena pasta empieza en el campo. Por eso, apostamos desde nuestros inicios por el trigo duro andaluz, un cereal que cultivamos y controlamos del campo a la mesa para que la calidad llegue intacta hasta tu plato. 

Una visión pionera que nació mirando al sur

Nuestra historia arranca en 1946, cuando José Espona, con solo 20 años, adquirió una pequeña fábrica de harinas en Rubí (Barcelona). En aquella época, casi todos los fabricantes en España trabajaban con trigo blando, pero él, tras un viaje a Italia, vio el potencial del trigo duro y se propuso algo poco común: convencer a los agricultores para que apostaran por esta variedad de cereal. 

Aquella visión nos llevó hasta Andalucía: 

  • 1956: construimos la primera semolería de España. 
  • 1958: dimos el salto a Andalucía transformando un antiguo molino de El Carpio (Córdoba) en una moderna fábrica de pasta. 

Así echamos raíces en tierras andaluzas, donde seguimos elaborando pasta a día de hoy. 

¿Por qué el trigo duro andaluz?

El trigo duro es el cereal idóneo para la elaboración de una pasta de calidad: de su molienda obtenemos una sémola, que junto con el agua, aporta cuerpo, el color dorado y esa textura de la pasta que tanto nos gusta. 

Andalucía reúne las condiciones que este cereal necesita (sol, clima cálido y campos extensos), lo que la convierte en una tierra excelente para nuestra materia prima. Y como controlamos todo el proceso, cuidamos su calidad en cada paso. 

Lo que Andalucía aporta a tu plato: 

  • Sémola con más cuerpo y mejor textura. 
  • Color y sabor auténticos. 
  • Pasta que se cuece al dente sin deshacerse. 

Andalucía, el corazón de Gallo

Nuestra fábrica de El Carpio (Córdoba) es hoy una pieza clave para la producción de nuestras pastas. Algunos datos lo cuentan mejor que las palabras: 

  • 550 referencias de producto. 
  • 150 empleos directos generados en Andalucía. 
  • 2.000 agricultores andaluces que cultivan entre 40.000 y 60.000 hectáreas con nuestra colaboración. 

Detrás de cada paquete de pasta hay, por tanto, una red de familias y cooperativas locales que sostienen la economía de la zona. 

Innovación y sostenibilidad que cuidan la tierra

Cuidar el trigo andaluz es también cuidar el entorno que lo hace posible. Por eso: 

  • Colaboramos con Fertiberia para usar fertilizantes que sustituyen el gas natural por hidrógeno verde. 
  • Participamos en el proyecto Innocereal, que busca certificar una producción de cereal sostenible. 
  • Trabajamos con Agrovegetal para mejorar las variedades de trigo y adaptarlas al cambio climático. 

Del campo andaluz a tu mesa

Somos la única marca fabricante en España que controla integralmente la producción del trigo duro. Esa trazabilidad es la que nos permite ofrecerte más de 500 referencias de pasta: tradicionales, integrales o sin gluten, con la misma garantía de calidad. 

Cuando eliges nuestra pasta, eliges también una historia que empezó en los campos de Andalucía y que seguimos cuidando en cada espiga. 

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