Muchas veces hemos escuchado que no se recomienda cenar pasta ya que, al  estar en reposo y ser una fuente alta de carbohidratos, o sea de energía,  las calorías que aporta no se queman, convirtiéndose en grasa y produciendo aumento de peso.

Para desmitificar esta idea, debemos empezar entendiendo qué pasa en nuestro cuerpo al consumir carbohidratos:

  1. La principal y más importante fuente de energía para nuestras células es la glucosa.
  2. Los carbohidratos, al ser ingeridos, pasan, en primera instancia, a reponer las reservas de glucógeno en nuestro organismo (principalmente en músculo e hígado).
  3. Cuando hay un exceso y todas las reservas estén completas, se abre una segunda vía y los carbohidratos se transforman en grasa.

El engorde se producirá si hay un exceso en el consumo de alguna fuente de macronutrientes, no solamente carbohidratos, lo que puede suceder a cualquier hora del día, no solamente en la cena.

Podremos cenar carbohidratos, sin temor a aumento de peso, si estamos reponiendo las reservas de glucógeno, tras haber hecho ejercicio/deporte, o  si seguimos las siguientes pautas:

  • Cenar entre 1 hora y media y dos horas antes de ir a la cama para completar el proceso de digestión.
  • Cuidar las porciones: Bastan entre 40g y 60g de pasta acompañado de verduras y alguna fuente de proteína para balancear el plato y evitar excesos.
  • Evitar recetas con alta cantidad de aceites o grasas.

Una recomendación adicional: es importante no saltarse la cena. A pesar del reposo, durante el sueño también realizamos procesos biológicos que necesitan energía y el periodo de ayuno, siendo el más largo del día, podría ser excesivo.