EQUILIBRIO Y SABOR

Hoy en día, la Dieta Mediterránea se considera como parte de la herencia cultural mundial.Rica y variada, ofrece una selección de sabores a los que resulta fácil hacerse adicto. La base son los hidratos de carbono, cuyo aporte diario garantiza las dosis de nutrientes y energía justas para un óptimo rendimiento, tanto físico como intelectual. Entre ellos, el pan, el arroz, los cereales y por supuesto, la pasta, resultan primordiales.Las legumbres, frutas y verduras ocupan también un lugar de honor, junto con raciones más moderadas de queso y yogur. Las proteínas de origen animal son más limitadas, prefiriendo las que aporta el pescado azul, los huevos y el pollo a las de las carnes rojas.